batalla de Isandlwana el «litle big horne» británico

La batalla de Isandlwana fue un hecho bélico que tuvo como contendientes a las tropas británicas regulares y a los guerreros zulúes.

Aunque han tratado a base de cuadros, libros, y medallas, sobre todo muchas medallas y casi siempre a Oficiales que se comportaron rematadamente mal y que por culpa de su idiosincrasia (para ellos no eran más que una «banda de forajidos negratas» ) que no podían hacer absolutamente nada contra las bien organizadas tropas del Imperio Británico.

El caso es que se llevaron «hondonadas de hostias» y produjo muy mal ambiente en la capital británica , llegando incluso al Parlamento con acalorados debates entre parlamentarios de un signo y de otro.

batalla de Isandlwana antecedentes

Cuando el Imperio británico declaró la guerra contra el Reino de Zululandia en enero de 1879, muchos creyeron que la guerra era una conclusión inevitable. 

Gran Bretaña controlaba el segundo imperio más grande que el mundo había visto (el imperio más grande que hayamos tenido conocimiento ha sido el imperio español ) y se enfrentaban a un enemigo equipado con armas primitivas: principalmente lanzas y escudos.

Para los británicos eran «pan comido».

Sin embargo, las cosas pronto salieron terriblemente mal. 

El 22 de enero de 1879, una pequeña fuerza británica estacionada junto a una colina llamada Isandlwana se encontró con la oposición de unos 20.000 guerreros zulúes, bien versados ​​en el arte de la guerra y bajo órdenes de no mostrar piedad. 

Lo que siguió fue un completo baño de sangre.

Aquí van diez curiosidades sobre la batalla de Isandlwana

Lord Chelmsford

Lord Chelmsford invadió Zululandia con un ejército británico el 11 de enero.

La invasión se produjo después de que Cetshwayo, el rey del Reino Zulú, no respondiera a un ultimátum británico que exigía (entre otras cosas) que disolviera su ejército de 35,000 efectivos.

Chelmsford lideró un ejército de 12,000 efectivos en Zululandia, a pesar de no haber recibido autorización del Parlamento.

Chelmsford cometió un error táctico fundamental

Confiando en que su ejército mucho más moderno podría fácilmente aplastar las fuerzas tecnológicamente inferiores de Cetshwayo, Chelmsford estaba más preocupado de que los Zulus evitaran pelear con él en campo abierto. 

Por lo tanto, dividió sus fuerzas, (como hizo el General Custer en Litle Big Horne ) llevando a la mayoría de su ejército hacia donde creía que encontraría al principal ejército zulú.

sólo 1.300 hombres quedaron para defender Isandlwana 

La mitad de este número eran de contingentes nativos; La otra mitad eran de batallones británicos. 

Chelmsford colocó a estos hombres bajo el mando del teniente coronel Henry Pulleine.

La colina de Isandlwana vista desde Google Maps. Los montículos de piedras blancas son tumbas de soldados británicos.S

pero el campamento no era el más adecuado para la defensa

Creyendo que los zulúes eran demasiado ineptos y atrasados ​​para atacar el campamento, Lord Chelmsford y su equipo decidieron no levantar buenas defensas para batalla de Isandlwana, ni siquiera un círculo defensivo de carros. 

Tal desprecio hacia su enemigo por parte del alto mando británico pronto tuvo nefastas consecuencias.

Debemos tener en cuenta que en esos años (y bueno también ahora para qué negarlo) los británicos consideraban como «razas inferiores» a los nativos a los que habían «conquistado» y sólo les interesaban sus recursos para poder seguir aumentando de forma considerable su imperio.

Y los Zulues montaron su trampa

Alrededor de las 11 de la mañana del 22 de enero, un destacamento de soldados a caballo descubrió unos 20,000 zulues escondidos en un valle a siete millas del poco defendido campamento británico .

Los zulues habían superado por completo a su enemigo.
Y la masacre se veía venir.

Los batallones británicos resistieron mucho tiempo durante la batalla de Isandlwana

soldados británicos luchando durante la batalla de ISANDLWANA

A pesar de las limitadas defensas, los soldados británicos, equipados con el poderoso rifle Martini-Henry, se mantuvieron firmes durante más de una hora, disparando una ráfaga tras otra de balas a los Zulues que se aproximaban hasta que las municiones se agotaron.

(Los rifles Martini-Henry eran capaces de tumbar a un elefante (con munición específica a una distancia de 80 metros), imaginad qué podían hacer contra los cuerpos de los Zulues, literalmente los atravesaban y cuentan que con un sólo disparo eran capaces de derribar a dos guerreros )

pero los zulues finalmente atravesaron el campamento británico

Solo una parte del ejército zulú estaba atacando de frente al campamento británico. Al mismo tiempo, otra fuerza zulú estaba flanqueando las defensas derechas británicas.

Después de que esta fuerza zulú separada hubiera superado con éxito a los británicos, Pulleine y sus hombres se vieron atacados en múltiples bandos. 
Las bajas comenzaron a aumentar rápidamente.

Fue la peor derrota jamás sufrida por un ejército moderno contra una fuerza indígena tecnológicamente inferior

Pues sí, los Británicos recibieron una paliza de órdago y aunque resistieron como machotes no pudieron hacer nada contra los guerreros zulúes y sus ataques de «cuerno de búfalo».

formacion-cuerno-de-bufalo

Esta forma de luchar consistía en una formación de «cuerno de búfalo», con la que rodeaban sus enemigos, disponiendo a sus soldados más veteranos y mejores en el centro mientras que que los menos experimentados en el combate se situaban en los extremos, impidiendo de esta manera la retirada y propiciando el combate cuerpo a cuerpo, en el cual eran muy superiores a los británicos gracias a la enorme fortaleza y velocidad de los nativos.

Al final del día, más de 1.000 casacas rojas británicos yacían muertos en la ladera de Isandlwana: Cetshwayo había ordenado a sus guerreros que no les mostraran piedad. 

Sin embargo, no llegó sin costo, ya que los Zulues perdieron entre 1.000 y 2.500 hombres en la batalla de Isandlwana.

Hoy, los monumentos conmemorativos de los caídos en ambos lados son visibles en el sitio del campo de batalla, debajo de la colina Isandlwana.

Los británicos intentaron salvar la bandera regimental.

Una pintura de Coghill y Melville intentando salvar el color de la reina del primer batallón del 24º regimiento. La pintura fue realizada por el artista francés Alphonse de Neuville en 1880, un año después de la batalla.

La historia cuenta que dos tenientes, Nevill Coghill y Teignmouth Melville, intentaron salvar el estandarte de la reina del primer batallón del 24º regimiento.

Sin embargo, mientras intentaban cruzar el río Buffalo, Coghill perdió el estandarte en la corriente. 

Se descubriría diez días después río abajo y ahora se cuelga en la catedral de Brecon.

En cuanto a Coghill y Melville, maltratados y magullados llegaron a la orilla más alejada del río Buffalo, donde murieron.

Ambos recibieron póstumamente la Cruz de Victoria (máxima condecoración británica al valor) por sus acciones y su relato heroico alcanzó proporciones míticas en casa, lo que dio lugar a que su gesta fuera recordada en varias pinturas y obras de arte.

La poesía imperialista británica contemporánea describió el desastre como las termópilas británicas

Los británicos al igual que con la derrota que les dimos los españoles en Cartagena de Indias al mando de nuestro gran Blas de Lezo, intentaron camuflar el desastre como suelen hacerlo siempre sus historiadores y todo el establishment a base de mentiras y grandes obras pictóricas, de poesía y escritos varios.

Todas las obras de pintura, poesía y´sobre todo periódicos destacaron al valiente soldado británico que luchó hasta el final en su deseo de mostrar el heroísmo imperial en la batalla (el siglo XIX fue una época en que el pensamiento imperialista era muy visible en la sociedad británica).

Llegando a comparar a sus soldados con los espartanos que defendieron el paso de la Termópilas, ahí queda eso.

El poeta Albert Bencke, por ejemplo, destacó las muertes de los soldados de esta curiosa manera.

‘Death they could not but foreknow

Yet to save their country’s honour

Died, their faces to the foe.

Yea so long a time may be

Purest glory shall illumine

“Twenty-fourth’s” Thermopylae!’


(que en cristiano viene a decir lo siguiente:
«Muerte que no podían dejar de conocer
Sin embargo, para salvar el honor de su país Murieron, con sus caras al enemigo.
Sí, tanto tiempo puede ser La gloria más pura iluminará
“¡Termopilas de la vigésima cuarta parte!”)

En definitiva quisieron hacer de esta derrota de la Gran Bretaña un apasionado canto al heroísmo y al valor de sus soldados en la batalla de Isandlwana.

Pues espero que os haya gustado este artículo, respecto a las fuentes
han sido variadas, desde los magníficos libros de la Editorial Osprey Militaria, hasta artículos de la Wikipedia y de la Enciclopedia Británica y varios artículos de internet.

Si os ha gustado y tenéis algún amigo británico lo mejor es que se lo envíes, de esta forma vuestra amistad se verá más consolidada e incluso le podéis preguntar si se apunta a un viaje a Tenerife en busca del brazo de Nelson (creo que se lo dejó olvidado en una playa mientras corría como alma que lleva el diablo) o una visita al Museo Naval de Madrid para conocer la verdadera historia de la Guerra de la Oreja de Yenkings y las hostias como panes que se llevaron por parte de Blas de Lezo y sus hombres durante el fallido intento de tomar Cartagena de Indias.

Si quieres puedes hacer este trivial sobre la Batalla de Berlín o este otro sobre curiosidades de los Romanos.

3 comentarios en “batalla de Isandlwana el «litle big horne» británico”

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